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La práctica del Budismo de Nichiren Daishonin nos provee un acceso inmediato al potencial ilimitado inherente en nuestras vidas, mediante el cual podemos triunfar en la vida. Al utilizar nuestro potencial, podemos hallar una abundancia de sabiduría, valor, esperanza, confianza, compasión, vitalidad y resistencia. En vez de evitar o temer a nuestros problemas, aprendemos a afrontarlos con gran entusiasmo, seguros de nuestra capacidad de superar lo que la vida nos depara. El Budismo también nos muestra la manera más satisfactoria de vivir entre otros. Nos revela que cuando ayudamos a otros a vencer sus problemas, se expanden nuestras propias vidas. Cuando nuestra capacidad aumenta y se fortalece nuestro carácter, el origen de nuestros problemas llega a estar bajo nuestro control. Debido a que hacemos un cambio interno, la relación con nuestros problemas también cambia, de modo que encontramos soluciones positivas en un número de maneras asombrosas pero a la vez tangibles. Mientras procedemos hacia nuestra revolución humana, elevamos nuestro estado de vida, y así como un imán, nos hace atraer a la vida lo que fomentará nuestra felicidad. No sólo realizamos nuestros deseos mientras cambiamos mediante la práctica budista, sino que la misma búsqueda de dichos deseos por nuestra práctica es como un combustible para un cohete, que nos impulsa hacia nuestra iluminación. La vida siempre cambia, de momento a momento, continuamente. El único constante en la vida es el cambio. Nuestra vida es un continuo flujo, y mientras que en un momento podemos tener el valor para conquistar el mundo, en el próximo podemos estar abrumados por el más mínimo acontecimiento. No obstante, por nuestra práctica firme y diaria, siempre fortalecemos nuestra voluntad y habilidad de tener una vida de triunfo. Ser victorioso en la vida, sin embargo, no significa ni carecer de problemas ni evitarlos. La felicidad auténtica o la victoria en la vida es tener los medios para afrontar cada obstáculo, vencerlo y hacernos más fuertes y más sabios mediante este proceso. Dentro de cada ser humano yace un arsenal de todas las cualidades necesarias para abordar cada problema que se nos presente. La práctica del Budismo es el vehículo que nos permite acceder a nuestro poder inherente para enfrentar todos los retos de la vida y ganar. Por eso es imprescindible entender que de nosotros mismos extraemos la condición más elevada y la sabiduría de tomar la acción correcta. Los miembros de la SGI llevan a cabo su práctica diariamente en sus casas y se reúnen habitualmente para dialogar y estudiar los principios budistas y su aplicación en la vida cotidiana. (Ver fe, práctica y estudio) La práctica principal es la entonación de Nam Myoho Renge Kyo. Una vez que la gente empieza a experimentar los beneficios de entonar Nam Myoho Renge Kyo, puede que decida hacer un compromiso más profundo y empezar a tener una práctica budista más completa. Nuestro ritual básico incluye entonar
Nam Myoho Renge Kyo y recitar partes del Sutra del Loto con oraciones
silenciosas (Gongyo) y se realiza asiduamente
cada mañana y cada noche. La práctica principal, entonar
Nam Myoho Renge Kyo, es similar al combustible
para un motor. El realizar el Gongyo es
una práctica secundaria, como lo es agregar aceite a tal motor.
Combinar los dos es lo más efectivo, y sentimos entonces la confianza
de funcionar en plena forma.
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